La iluminación se convirtió en protagonista, combinando rieles magnéticos, molduras clásicas y luminarias decorativas que más que alumbrar, narran atmósferas. La luz envuelve cada espacio con intención, creando una experiencia inmersiva.
Entre los sellos distintivos destacan las piezas de cristal de Schonbek: un chandelier imponente en el dormitorio principal, otro majestuoso en el salón y una luminaria deslumbrante en el hall de entrada. Más que fuentes de luz, son joyas arquitectónicas que dotan al penthouse de exclusividad.
Otro gesto único fue la incorporación de murales personalizados de Affreschi, obras concebidas para el proyecto. Estas piezas transformaron muros en lienzos vivos, otorgando identidad irrepetible a cada ambiente.
Para llevar el diseño a un nivel superior, integramos automatización y domótica avanzada con sistemas Vitrea personalizados, adaptados a los colores de los paneles y al ritmo del papel tapiz. Incluso tomacorrientes y switches fueron concebidos como parte de la composición, demostrando que la sofisticación reside en los detalles que se integran sin gritar.
Cada panel, moldura y acabado fue curado con precisión, logrando un espacio donde tradición e innovación conviven con naturalidad, y donde arte y tecnología se fusionan en armonía absoluta.
Más allá de lo estético, lo que hace único este proyecto son nuestros clientes: su visión, sus gustos y su manera de vivir fueron nuestra inspiración para crear un hogar que refleja quiénes son y cómo desean habitarlo.
En proyecto Etéreo logramos lo esencial de nuestra filosofía: un penthouse donde diseño, arte y tecnología convergen en un concepto único —la verdadera elegancia atemporal.